Psicología Positiva

¿Qué es la salud mental y cómo podemos cuidarla?

¿Qué es la salud mental y cómo podemos cuidarla?

¿Te has fijado que en los últimos tiempos se habla con más frecuencia del término «salud mental»?

Vemos un claro ejemplo en lo que pasó en julio, cuando Simone Biles, la atleta estadounidense, abandonó los Juegos Olímpicos de Tokyo 2021, y todos los medios de comunicación dedicaron espacios a hablar sobre las palabras de la gimnasta. “La salud mental es lo primero, por encima de cualquier medalla que pueda ganar”, decía Biles.

Los datos nos indican que España es uno de los países de la Unión Europea que más sedantes, hipnóticos y ansiolíticos consume. Concretamente, más de dos millones de españoles toman ansiolíticos a diario, según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios a fecha de Enero de 2021.

Por otro lado, hay datos alarmantes en cuanto a suicidios se refiere: 10 personas se suicidan al día y unas 200 lo intentan, siendo la primera causa de muerte no natural en España.

Pero… ¿Sabemos lo que es en realidad la salud mental?

En 2001, la OMS define el concepto de salud mental como «un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad».

Es curioso cómo nos damos cuenta con esta definición de que la salud mental es más que la mera ausencia de enfermedad mental. Hasta hace unos cuantos años, la misión de los profesionales tanto de la salud física como de la salud mental era curar, reducir el dolor y disminuir el malestar.

Sin embargo, y en esta definición lo vemos claramente, hay más voces que piden que se promueva el cuidado y el bienestar. El concepto es más amplio, no sólo se trata de evitar el estrés o la ansiedad sino de poder alcanzar una vida satisfactoria.

¿Qué es la salud mental y cómo podemos cuidarla?

¿Cómo podemos cuidar de la salud mental?

Cada vez hay más estudios que demuestran que un buen cuidado de nuestra salud mental incide directamente en el bienestar personal y en la salud física. Veamos qué podemos hacer para poder cuidarla.

1. Parar

Tan sencillo y difícil al mismo tiempo. Parar a tiempo es un ejercicio enormemente complejo, ya que la sociedad nos impone un ritmo elevado en nuestro día a día.

Normalmente realizamos las tareas en “piloto automático”, sin ser conscientes de lo que estamos haciendo en muchos casos, y en otros muchos dando por hecho que simplemente tiene que ser así.

Para poder parar tenemos que conocernos muy bien y escuchar a nuestro cuerpo, y para ello nos ayuda la técnica del escáner corporal. Sólo así nos daremos cuenta de que hay partes de nuestro cuerpo que están tensionadas, que estamos sintiendo molestias e incluso dolor; que en muchos casos nos cuesta respirar; o quizá concentrarnos. Pero debemos pasar al consciente todo lo que está sucediendo delante de nuestros sentidos y no nos estamos dando cuenta.

Cuando empezamos a ser conscientes de que algo no va bien, de que tenemos más carga de la que podemos soportar, de que las demandas son más altas que nuestros recursos, es momento de parar y analizar qué está ocurriendo y ver qué soluciones podemos dar.

2. Relaciones sociales saludables

Tener y mantener relaciones sociales de calidad, saludables y no tóxicas con nuestros amigos, compañeros de trabajo, familiares, hijos, padres, parejas, etcétera, es uno de los pilares básicos y fundamentales para el cuidado de nuestra salud mental. Diversos estudios demuestran que es un factor necesario, aunque no suficiente por sí solo, para experimentar bienestar.

Observa qué tipo de relaciones tienes y qué te aportan cada una de ellas. ¿El balance es positivo o negativo? ¿Merecen la pena? ¿Te dan confianza, calma y positividad? ¿O por el contrario son una fuente de conflicto tanto con ellas como contigo mismo? ¿Hasta qué punto estás dando más que recibiendo? Estos son ejemplos de preguntas poderosas que debes hacerte para evaluar si esta parcela de tu vida está en equilibrio. Cuanto más sanas sean estas relaciones, más estarás cuidando de tu salud mental.

Por otro lado, y en relación con esto, hay un punto importantísimo que cuidar y es el aislamiento social. La soledad es un círculo vicioso del que es necesario salir. Cuando yo percibo que estoy solo, empiezo a estar muy atento y vigilante a todas las amenazas sociales, de tal manera que cualquier decepción o falta de confianza con otras personas me pone en alerta y empiezo a recordar de todas las veces en que me han fallado.

Esto a su vez hace que yo me comporte de determinada manera, por ejemplo, no quedando con otras personas por miedo a que me vuelvan a fallar. Así, la posibilidad de tener experiencias de relaciones positivas cada vez es menor y esto incrementará mi percepción de que estoy solo. Y vuelta a empezar en un bucle en el que hay que intervenir para pararlo.

3. Buena comunicación

La buena comunicación es esencial para mantener una vida saludable desde el punto de vista emocional. Pensemos cómo nos hemos sentido si alguna vez hemos discutido con alguien, hemos querido aclarar puntos de vista y esta persona no ha querido seguir hablando. El sentirnos ignorados es una emoción que duele profundamente y además deja huella en nosotros.

Por otro lado, hay ocasiones en las que hemos querido comunicarnos y por diversas razones no hemos obtenido el resultado que queríamos. Quizá nos hemos puesto demasiado nerviosos, o nos hemos bloqueado. Otras veces puede que nos hayamos comunicado de manera agresiva… En definitiva, nos hemos sentido con mucho malestar después de esta interacción. Saber comunicarnos bien, de manera asertiva, expresando nuestros derechos, nuestros deseos y nuestras necesidades sin tener que pisotear los de los demás es algo esencial a la hora de cuidar nuestra salud mental.

Hay un tipo de comunicación que llamamos activo-constructiva, que si se lleva a cabo es altamente efectiva a la hora de conectar con otras personas. Por ejemplo, cuando una persona nos cuenta algo importante para ella y nosotros le damos un espacio y un tiempo. Es decir, paramos lo que estamos haciendo y realmente le escuchamos, hacemos preguntas sobre ello, y reaccionamos emocionalmente acorde a ello. En este momento estarás conectando con esa persona. Ponlo a prueba en tu día a día, con tu pareja, tus hijos, tus padres… Realmente funciona.

4. Sentido vital

Las personas que dicen experimentar bienestar en su vida tienen un sentido vital claro, definido y se mueven hacia él. Cuando hablamos de sentido vital, nos referimos por un lado a la comprensión de la vida, del mundo y de uno mismo; comprender que encajamos en un todo. Y por otro lado nos referimos a los propósitos, que son las aspiraciones a largo plazo en línea con nuestros valores, que son en definitiva los motores de nuestras acciones.

Puede haber momentos de minisentidos diarios y/o sentidos más grandes. ¿Te has planteado alguna vez lo beneficioso que es compartir al menos una de las comidas del día a día con tu familia, amigos o personas con las que convives? ¿Y asociarte con personas con las que compartes intereses (Ampa, vecinos de un mismo barrio…)? Estos son ejemplos de pequeñas acciones que nos pueden dar sentido y coherencia a nuestra vida.

Una buena manera de cuidar nuestra salud mental es, precisamente, buscando estos sentidos pequeños en nuestro día a día. O quizá ayudándonos a percibirlos porque ya los teníamos, pero no nos habíamos dado cuenta de ellos. Como decíamos unos puntos más arriba, es necesario de nuevo parar, casi de manera diaria, para hacer un autoexamen y así ser conscientes. Veremos que normalmente encontramos sentido en las interacciones con otros y en las experiencias de logro. Te animamos a que clarifiques y hagas conscientes estos momentos que tanta satisfacción te pueden generar.

5. Proponernos logros y metas

Mantenernos activos, en definitiva, es otra manera de cuidar nuestra salud mental. Pero cuidado con los logros que nos proponemos; hay veces que caemos en la trampa de que la consecución de esas metas sea lo que nos proporcione bienestar. Nada más lejos de la realidad.

Cuando satisfacemos una meta, sentimos emociones positivas como orgullo o satisfacción, y esto en sí es muy bueno, pero son emociones de corta duración. Así pues, el bienestar no está en la meta en sí, sino en el proceso. El impacto positivo está en el camino y este produce momentos de bienestar más prolongados en el tiempo.

6. Autocuidado

Este concepto engloba a su vez muchos significados. Desde un punto más físico, cumplir una serie de pautas como dormir bien (en calidad y en cantidad), mantener una dieta saludable y hacer ejercicio físico, está directamente relacionado con el bienestar mental y por eso es una magnífica forma de cuidarlo.

Por otro lado, tener un buen autoconcepto de uno mismo, gustarse, aceptarse tal y como se es, estar orgulloso de uno mismo, y ser autónomo también son variables que ayudan a fomentar el bienestar.

7. Pedir ayuda

La última manera, y no por eso la menos importante, de cuidar nuestra salud mental, es saber pedir ayuda. Muchas personas se sienten muy vulnerables a la hora de dar el paso de pedir ayuda. Han sido “fuertes”, como ellas mismas dicen, y ven una gran debilidad en pedir ayuda. Pero nada más lejos de la realidad.

En resumen, hay muchas maneras de cuidar nuestra salud mental. Es importante que seamos conscientes de estos aspectos, de si están presentes en nuestras vidas y en qué medida; o, por el contrario, si brillan por su ausencia o lo hacen pero en medida insuficiente, creándose un malestar que hace que nuestra salud mental se resienta.

Dedicarnos tiempo para ver en qué situación nos encontramos puede ser de gran ayuda para cuidar nuestra salud mental.

Por último, es necesario poner encima de la mesa la salud mental y su bienestar, y darle la importancia que tiene es algo que no debería tener marcha atrás. Políticos, organizaciones, y las propias personas debemos hacer un esfuerzo para que se normalice, se empiece a hablar de ella de manera natural y no como un tabú.

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